"Al final de la noche del viernes, hay un silencio especial. Es el suspiro profundo después de una semana completada. La tensión se disipa como el humo de una vela recién apagada, y en su lugar, se asienta una calma expectante. Es el umbral del descanso, la promesa de tiempo propio, de planes sin prisa o de la simple alegría de no tener que poner el despertador. Que este momento te recuerde la importancia de desconectar, de recargar energías y de saborear la libertad que trae consigo el fin de semana. Has llegado. Disfrútalo."