Cuando el sol se esconde y la noche extiende su manto, recibimos un regalo silencioso: el descanso, la reflexión y la oportunidad de empezar de nuevo. La oscuridad no es ausencia, sino un espacio sagrado donde los sueños cobran vida y el alma encuentra paz.
Que esta noche traiga serenidad a tu mente, gratitud a tu corazón y esperanza a tu espíritu. Que cada estrella te recuerde que, incluso en la oscuridad, siempre hay luz brillando para guiar tu camino.