El domingo es un regalo, una pausa en la rutina para recargar el alma. Es el día donde el sol parece brillar con más calma, el café sabe mejor y el tiempo se estira para disfrutar de la familia, la reflexión y el descanso. Es la oportunidad perfecta para agradecer lo vivido, preparar el corazón para una nueva semana y encontrar paz en las pequeñas cosas: una conversación tranquila, una caminata sin prisa o un momento de conexión espiritual. Que este domingo sea un recordatorio de que la vida también se disfruta en la serenidad.