Mientras el sol se despide de este domingo, permito que se lleve consigo las tensiones y preocupaciones de la semana que termina. Agradezco por los momentos vividos, los aprendizajes obtenidos, y las pequeñas alegrías que iluminaron mi día. Con la serenidad del anochecer, me preparo para recibir una nueva semana con esperanza y determinación. Que la quietud de la noche me inspire a soñar en grande y a confiar en mi capacidad para alcanzar mis metas. El descanso reparador que me espera es la promesa de un nuevo comienzo, lleno de oportunidades y posibilidades.
Alexander Ballesteros Suarez
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Diego
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