1. El mantenimiento no da réditos políticos
A diferencia de la construcción nueva, el mantenimiento:
No se inaugura
No genera titulares
No produce impacto inmediato
Por eso suele ser lo primero que se recorta.
2. Infraestructura diseñada sin plan de conservación
Muchos proyectos se ejecutan:
Sin presupuestos de mantenimiento a largo plazo
Sin responsables claros
Sin indicadores de deterioro
Se construye como si el desgaste no existiera.
3. Mantenimiento reactivo en lugar de preventivo
La gestión suele actuar:
Cuando el sistema ya falló
Cuando el costo es máximo
Cuando el daño es visible
La prevención se percibe como gasto innecesario.
4. Acumulación silenciosa de deterioro
El desgaste progresivo:
No se detecta a tiempo
Se normaliza
Se posterga indefinidamente
Hasta que la falla se vuelve crítica.
5. Costos exponenciales por abandono
Cada año sin mantenimiento:
Multiplica el costo futuro
Reduce la vida útil
Aumenta el riesgo de colapso
Ahorrar hoy genera gastos mayores mañana.
6. Falta de inventarios y diagnósticos técnicos
Muchas instituciones:
No saben exactamente qué poseen
Desconocen el estado real de sus activos
No priorizan según riesgo
No se gestiona lo que no se mide.
7. Externalización sin control
Cuando el mantenimiento se terceriza:
Se prioriza el mínimo cumplimiento
Se pierde conocimiento interno
Se reduce la calidad
La supervisión deficiente agrava el problema.
8. Infraestructura crítica tratada como secundaria
Sistemas esenciales como:
Redes eléctricas
Abastecimiento de agua
Equipos hospitalarios
Suelen mantenerse al límite de su vida útil.
9. Impacto directo en seguridad y servicios
La mala gestión del mantenimiento provoca:
Fallas inesperadas
Interrupciones constantes
Riesgos para las personas
El deterioro no es solo técnico, es humano.
10. Repetición del ciclo ineficiente
El patrón se repite:
Se deja deteriorar
Se declara obsoleto
Se justifica una nueva obra
La mala gestión se recicla como progreso.
11. Pérdida de confianza pública
Cuando lo básico falla:
La ciudadanía percibe abandono
Se normaliza la baja calidad
Se debilita la legitimidad institucional
El problema se siente antes de entenderse.
12. Qué implica gestionar bien el mantenimiento
Una gestión responsable requiere:
Planes de largo plazo
Presupuestos protegidos
Mantenimiento preventivo
Evaluación técnica constante
Conservar también es gobernar.
Conclusión
La crisis global de la gestión del mantenimiento no se debe a falta de recursos, sino a una lógica que valora más lo nuevo que lo funcional. Se construye para mostrar, no para sostener.
Un sistema que no cuida lo que ya tiene está condenado a gastar más, fallar más y servir peor. La verdadera eficiencia no está en inaugurar, sino en evitar que todo se caiga.








