La mala gestión global del mantenimiento de infraestructuras:

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En gran parte del mundo, los gobiernos y grandes organizaciones invierten enormes recursos en construir nuevas infraestructuras: carreteras, puentes, hospitales, sistemas de transporte, redes de agua y energía. Sin embargo, una vez inauguradas, estas obras entran en una fase crítica de a

1. La lógica política de inaugurar, no de sostener

Construir da visibilidad, mantenimiento no.

  • Las inauguraciones generan impacto mediático

  • El mantenimiento es invisible y poco rentable políticamente

  • Los ciclos electorales priorizan lo nuevo sobre lo necesario

El resultado es infraestructura que envejece mal desde el primer día.


2. Presupuestos desequilibrados

En muchos países:

  • Se asignan fondos altos a construcción

  • Se reducen o eliminan partidas de mantenimiento

  • El cuidado se ve como gasto, no como inversión

Se ahorra hoy lo que costará mucho más mañana.


3. Infraestructura que falla antes de tiempo

La falta de mantenimiento provoca:

  • Deterioro acelerado

  • Fallas estructurales evitables

  • Cierres imprevistos

Obras diseñadas para durar décadas se vuelven obsoletas en pocos años.


4. Riesgos directos para la población

Cuando no se gestiona el mantenimiento:

  • Puentes colapsan

  • Sistemas de agua fallan

  • Hospitales operan con instalaciones deficientes

El deterioro no es estético, es un riesgo real.


5. Falta de planificación a largo plazo

Muchos proyectos se diseñan sin:

  • Planes claros de mantenimiento

  • Indicadores de desgaste

  • Protocolos de revisión periódica

Se construye pensando en la entrega, no en el ciclo de vida.


6. Dependencia de reparaciones de emergencia

La mala gestión lleva a:

  • Reparaciones improvisadas

  • Costos inflados por urgencia

  • Interrupciones constantes del servicio

Lo preventivo se reemplaza por lo reactivo.


7. Fragmentación institucional

La responsabilidad del mantenimiento suele estar:

  • Dividida entre múltiples entidades

  • Mal coordinada

  • Poco definida

Cuando algo falla, nadie es realmente responsable.


8. Infraestructura desigual según territorio

Las zonas con menos visibilidad política sufren más:

  • Caminos rurales deteriorados

  • Redes básicas obsoletas

  • Infraestructura abandonada

La mala gestión amplía desigualdades existentes.


9. Falta de datos y monitoreo continuo

Muchas administraciones:

  • No tienen inventarios actualizados

  • No miden desgaste real

  • No usan tecnología de monitoreo

Se actúa cuando el daño ya es evidente.


10. Externalización sin control

El mantenimiento se delega a terceros sin:

  • Supervisión técnica adecuada

  • Estándares claros

  • Evaluación de desempeño

Se reduce costo inmediato, se pierde calidad a largo plazo.


11. El costo oculto de no mantener

No mantener implica:

  • Reparaciones más caras

  • Pérdida de productividad

  • Riesgos legales y humanos

El ahorro inicial se convierte en deuda futura.


12. Cultura de reemplazo en lugar de conservación

En lugar de cuidar, se opta por:

  • Demoler

  • Reconstruir

  • Volver a invertir desde cero

Una lógica insostenible en recursos y tiempo.


13. Infraestructura crítica ignorada

Sistemas esenciales como:

  • Drenaje

  • Redes eléctricas

  • Alcantarillado

Suelen ser los más olvidados hasta que colapsan.


14. Falta de profesionales especializados

El mantenimiento requiere:

  • Ingeniería especializada

  • Diagnóstico técnico continuo

  • Gestión preventiva

Pero suele asignarse como tarea secundaria.


15. Qué implica una buena gestión del mantenimiento

Gestionar bien significa:

  • Planificar desde el diseño

  • Financiar el ciclo completo de vida

  • Priorizar prevención

  • Asignar responsabilidades claras

Cuidar cuesta menos que reparar.


Conclusión

La crisis global del mantenimiento de infraestructuras no es un problema técnico, es un problema de gestión y de prioridades. Se construye pensando en el impacto inmediato y se abandona pensando que el deterioro puede esperar.

Pero la infraestructura no falla de golpe: avisa durante años. Ignorar esas señales no es negligencia pasiva, es una decisión activa.

Y aquí la pregunta incómoda:
si no estamos dispuestos a cuidar lo que construimos, ¿para qué seguimos construyendo?

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