Ingredientes
Base de la polenta
200 g de harina de maíz morado
1 litro de agua
300 ml de caldo vegetal
1 cucharadita de sal fina
1 cucharada de mantequilla
Ragú de hongos
300 g de hongos mixtos (ostra, portobello, shiitake)
1 cebolla blanca mediana
2 dientes de ajo
2 cucharadas de aceite de oliva
Perfil café–tamarindo
120 ml de café negro fuerte recién preparado
1 cucharada de pulpa de tamarindo
1 cucharadita de azúcar moreno
Especias y profundidad
½ cucharadita de paprika ahumada
½ cucharadita de pimienta negra molida
1 pizca de nuez moscada
Final crujiente
1 cucharada de semillas de girasol
1 cucharada de semillas de calabaza
1 cucharadita de aceite neutro
Preparación paso a paso
Llevar a ebullición el agua junto con el caldo vegetal en una olla amplia. Añadir la sal y bajar el fuego a medio-bajo.
Incorporar la harina de maíz morado en forma de lluvia, removiendo constantemente con una cuchara de madera para evitar grumos.
Cocinar la polenta durante 30–35 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que espese y se vuelva cremosa. Añadir la mantequilla al final y reservar caliente.
Limpiar los hongos con un paño húmedo y cortarlos en trozos medianos.
Picar finamente la cebolla y los ajos. Calentar el aceite de oliva en una sartén amplia y sofreír la cebolla durante 6–8 minutos hasta que esté blanda y ligeramente dorada.
Añadir el ajo y cocinar 1 minuto más. Incorporar los hongos y saltear a fuego medio-alto hasta que liberen su agua y comiencen a dorarse.
Verter el café caliente y dejar reducir durante 4–5 minutos, permitiendo que los sabores se concentren.
Añadir la pulpa de tamarindo y el azúcar moreno, mezclando bien para equilibrar amargor y acidez.
Incorporar la paprika, la pimienta negra y la nuez moscada, cocinando 2–3 minutos adicionales hasta obtener una salsa espesa y aromática.
En una sartén pequeña, calentar el aceite neutro y tostar las semillas de girasol y calabaza hasta que estén doradas y crujientes. Reservar.
Ajustar sal del ragú si es necesario y mantener caliente.
Textura o resultado final
Polenta muy cremosa y envolvente, contrastada con hongos carnosos y jugosos en una salsa intensa, rematada por el crujido seco de las semillas tostadas.
Cómo servir
Servir una base generosa de polenta caliente en platos hondos. Colocar el ragú de hongos encima y finalizar con las semillas tostadas distribuidas de manera uniforme.
Conclusión
Un plato poco común que explora el contraste entre amargor, acidez y dulzor natural, combinando técnicas simples con ingredientes inusuales para un resultado profundo y equilibrado.
Ubicación del Autor
Duitama








