Sin grasas no existiría la mayor parte de la cocina que conocemos.
Hervir solo permite extraer agua.
La grasa permite dorar, freír, saltear, emulsionar y transportar sabor.
El aceite es el medio que hace posible la cocina caliente compleja.
Naturaleza química
Los aceites son triglicéridos: moléculas formadas por glicerol y ácidos grasos.
Aportan 9 kcal por gramo, más del doble que proteínas o carbohidratos.
Esto los convierte en el mayor concentrador energético de la dieta.
Función térmica
El aceite:
Transfiere calor de forma uniforme
Permite temperaturas superiores a 100 °C
Evita que el alimento se adhiera
Esto habilita reacciones como el dorado y la caramelización.
Punto de humo
Cada aceite tiene una temperatura a la que empieza a degradarse.
Superar ese punto genera compuestos indeseables.
Por eso no todos los aceites sirven para todo.
Función sensorial
Las grasas:
Transportan compuestos aromáticos
Suavizan texturas
Prolongan sensación de saciedad
Por eso mejoran percepción de sabor.
Tipos principales
Aceites monoinsaturados
Poliinsaturados
Saturados
Cada uno tiene estabilidad térmica distinta.
Uso adecuado
Alta temperatura: aceites estables
Uso en frío: aceites más sensibles
Receta base: vegetales salteados estructurales
Ingredientes
2 tazas de vegetales
1 cucharada de aceite
Sal mínima
Proceso
Calentar aceite, añadir vegetales, saltear 3–5 minutos.
Conservación
En envase oscuro
Lejos de calor
Cerrado herméticamente
Conclusión
El aceite no es solo calorías.
Es la infraestructura química que permite transformar ingredientes crudos en comida cocida.
Ubicación del Autor
Duitama








