Introducción
El risotto no es arroz cremoso.
Es una emulsión controlada entre almidón, grasa, agua y calor.
Por eso revela quién cocina con criterio y quién solo sigue pasos.
Ingredientes
Arroz arborio o carnaroli
Caldo caliente (verduras o pollo)
Cebolla o chalota
Mantequilla
Aceite de oliva
Vino blanco seco
Queso parmesano
Sal
Paso 1: el sofrito
Cebolla en grasa suave.
No dorar.
Solo ablandar.
Si caramelizas aquí, pierdes delicadeza.
Paso 2: nacarado del arroz
Agregar arroz seco y mover hasta que esté caliente y translúcido por fuera.
Esto sella parcialmente el grano y controla la liberación de almidón.
Paso 3: desglasar con vino
El alcohol disuelve compuestos aromáticos.
El ácido equilibra la grasa.
Dejar evaporar casi por completo.
Paso 4: hidratación progresiva
Agregar caldo caliente de a poco.
Nunca frío.
Nunca todo de una vez.
Esto fuerza al grano a liberar almidón lentamente.
Paso 5: agitación controlada
Mover con frecuencia, no constantemente.
Suficiente para evitar que se pegue, no tanto como para romper el grano.
Paso 6: control del punto
El grano debe estar:
Cocido por fuera
Ligeramente firme por dentro
La crema debe fluir, no quedar espesa ni líquida.
Paso 7: mantecatura
Fuera del fuego.
Agregar mantequilla y queso.
Esto emulsiona grasa y almidón.
Es lo que da brillo y cuerpo.
Errores comunes
Usar arroz largo
Agregar caldo frío
Cocinar con tapa
Sobrebatir
Pasarse de cocción
Conclusión
El risotto no es una receta.
Es una conversación entre calor, agua y grano.
Y solo sale bien cuando escuchas al proceso, no cuando impones el reloj.








