El curry no es picante.
El curry es arquitectura de sabor.
Cada especia cumple una función química y sensorial. Si las agregas sin orden, obtienes ruido. Si las entiendes, obtienes armonía.
Ingredientes base
Cebolla
Ajo
Jengibre
Tomate
Aceite o ghee
Comino
Cúrcuma
Cilantro molido
Garam masala
Ají o chile
Sal
Proteína (pollo, garbanzo, lenteja, pescado, etc.)
Líquido (agua, caldo o leche de coco)
Fase 1: base aromática
Cocinar cebolla lentamente hasta dorar.
Esto crea dulzor natural.
Agregar ajo y jengibre al final para que no amarguen.
Fase 2: activación de especias
Las especias secas se tuestan brevemente en grasa.
Esto libera aceites esenciales.
Si las agregas en líquido, quedan planas.
Si las quemas, arruinan todo.
Fase 3: tomate y cocción
El tomate aporta ácido y umami.
Debe cocinarse hasta que pierda el sabor crudo y se vuelva dulce y espeso.
Fase 4: incorporación de proteína
Sellar ligeramente si es carne.
Si es vegetal, integrar directo.
La proteína absorbe el sabor.
Fase 5: líquido y cocción lenta
Agregar caldo o leche de coco.
Cocer suave.
El objetivo no es hervir, es fusionar.
Equilibrio final
Probar:
Si está plano → falta sal o ácido
Si está agresivo → falta grasa o dulzor
Si está pesado → falta acidez
El equilibrio no es matemático, es sensorial.
Errores comunes
Agregar especias al final
Usar fuego alto
No cocinar el tomate
Exceso de picante sin equilibrio
No ajustar al final
Conclusión
El curry enseña que cocinar es decidir en tiempo real.
No ejecutar instrucciones.
Cada ajuste es una conversación con el plato.








